domingo, 8 de marzo de 2026

De los relatos "Caminantes de la mente" 14 de abril de 2024



La espada estelar de Kairos en mi mano hacedora de sueños  
        

La conciencia baila, en la ciudad eterna cristalina de mi crisol

los fractales de mi alma entrelazados en el eterno latido cósmico,

con lazos infranqueables e inmutables

con réquiem, adagios y canticos celestiales,

llevados por la marea invisible de la antimateria

a los puertos lejanos de las pléyades, Andrómeda, Sirio, Lyra, Acturus,

y tantos océanos de paz imperturbables.



Como la hoja que se abandona a la brisa

ignorando donde se posará,

con el velo del olvido alumbre en esta bella Tierra

en el silencio, en el ocaso de muchos sueños rotos,

en muerte y tras muerte de una consciencia que no se rendía,

rebelde con causa,

la de la llama eterna que florecía cuando yacía entre espinas negras.



Espíritus puros limpiaban mis lágrimas y bellos amaneceres me regalaban

en aquellas bellas noches oscuras del alma,

donde era acariciado y sanado mientras la pluma bailaba en mi dedos

como lirios al viento de primavera,

renaciendo con vigor en cada verso

hasta el alba, donde el céfiro dorado basaba mi mi mirada,

mientras me daban alas los elementales de la tierra

y los mares del amor cubrían mi entretela moribunda.



! Las cachinas ¡

en la morada de las antiguas leyendas Hopi

y las sonrisas en las tribus de Norte América,

el cóndor y el águila calva volando juntas

en la danza de los velos rotos

durante el declive del nudo de Kronos

y la llegada del nuevo Sol.



¡ Camino ahora en la bahía de las gemas blancas !

Donde Thorgebal, en su pedestal inexpugnable

y su sietes torres blancas como faros en la tormenta mas negra,

erguida, como manantial de luz atemporal y eterno

luciendo ante todo huracán atemorizado.



La gaviota risueña me ensorta

a que haga sonar mi zaviula,

para convocar a la eterna madre cósmica

que desvanece el mal en la mente dormida,

de los caminantes esclavos.



Yo soy y seré eternamente, la puerta que nada ni nadie puede cerrar

el pilar consciente Divino,

en servicio eterno a la luz del Gran Espíritu

la antorcha de los tiempos, el guardián de la verdad

y el tridente inexorable e insondable

de amor, bondad y pureza.


Adebaran