Yo, nadie
en la ilusión, libre del Samsara,
observando desde el recuerdo
de que soy, lo todo,
manifestando en el hogar caduco
con la sonrisa en los iris,
jugando y creando con lo ecléctico
integrándolo en el constructo,
de bellos acordes que modelan
el hermoso juego de la vida.
Pinceles y patrones
para dibujar en la entretela,
nuevos senderos, en lo sereno
y en el río revuelto,
algunas gotas saltan
a las hojas de sus bordes.
Que como roció al alba meditan
sobre la caverna y la luz de la salida.
Oigo, el murmullo de la gran creadora
y siento su abrazo, su dulzura,
su amor sin condiciones
mientras mora mi esencia,
en todos los senderos infinitos
en la entrada del crisol, que brilla,
que no tiene puertas cerradas,
solo arcos que danzan e invitan
a cruzarlos, a viajar a lo insondable
y en la luz que no puede ser encarcelada,
proyecto caminos dorados
a mundos de amor y de luz,
que nacen al otro lado de cada sol.
Yo, el fuego Divino fluyendo, eternamente. ( Aldebaran ).